VADEMECUM NUPCIAL.

Ya lo tenéis claro…os casáis…Pero…¿y ahora qué? ¿cómo hacer? ¿cómo organizarse? El axioma que sirva de guía

debería ser siempre uno: moderación, medida, desenvoltura. Cuando aceche la tentación de tirar la casa por la ventana, habrá que repetirse un mantra: Bastante ya es mucho. Entre el exceso y la sobriedad, siempre será mejor optar por esta última,

…de la misma forma que será mejor inclinarse por lo clásico antes que por algo excesivamente novedoso. Y sirve para todos los aspectos del matrimonio, desde las invitaciones hasta el vestido de esposa, los regalos, la ubicación, la elección de la tarta nupcial….etc.

Dejando de lado la televisión e internet, que es mejor ignorar para no caer en sus garras de ostentación y desenfreno, lo ideal es seguir el sentido común (a veces el menos común de los sentidos) y tratar de mantener un equilibrio (que no significa, ni mucho menos, aburrimiento o sosería).
Existe un protocolo regido por una serie de normas para toda celebración de esta índole que resulta de gran ayuda a la hora de no perderse por el ancho y vasto mundo de la organización nupcial. Veamos algunas de ellas:

Regalos de boda:
Dado que los asistentes al enlace pueden venir de varios lugares, es necesario considerar la posibilidad de facilitarles la elección del obsequio de una lista de bodas publicada en la web. Así, la tecnología se convierte en una gran aliada para todos (también para que confirmen o no su asistencia via mail). Si es posible se recomienda evitar toda publicación en redes sociales como Facebook o Twitter para no dar la imagen de aspirantes protagonistas de un reality. Recordemos: moderación…

Wedding planner…¿sí o no?
Muchos, para aliviar el estrés que puede suponer tener bajo control toda esa miríada de detalles que convergen en el entramado nupcial, se plantean recurrir a un organizador de bodas. La decisión es muy personal pero no está de más tener en mente que un error con estilo es mejor que la perfección impersonal. Es decir, que es crucial saber transmitir la propia personalidad e ideas al profesional de la gestión organizativa para que el evento realmente sea vuestro. Es decir: único e irrepetible.

Banquete:
El buffet tiene la particularidad (y ventaja) de que resulta diferente y original además de que favorece la socialización de los invitados. Por no mencionar que protege contra las inevitables meteduras de pata relativas a la ubicación de los comensales (ya que, la experiencia dice que siempre se comete alguna). Debemos recordar, de todas formas, que no todo el mundo disfruta de transcurrir la velada de pie por lo que parte del banquete puede ofrecerse en la mesa. Eso sí, nadie quiere tampoco quedarse sentado durante horas así que habrá que encontrar el equilibrio entre los platos (que no sean numerosos) y el inicio del baile…

Recuerdo de la boda:
Ofrecer un detalle para que todos recuerden este día tan especial es un gesto muy común que los asistentes aprecian, principalmente, porque les hará pensar en vosotros y en vuestra felicidad. De ahí que no es necesario rebuscar algo excesivamente exuberante o llamativo. Basta que sea representativo de vuestra personalidad y del evento. Una vez más: medida.

Vestido de novia:
También aquí conviene mantener la cabeza fría ( o lo más templada posible). Sabemos que este es el elemento más vistoso y sugerente de una boda pero la novia no tiene por qué parecer una muñeca salida de su cajita de madera con sus volantes y encajes ni tampoco una exhibición de carne desmesurada. El conjunto debe ir en consonancia con el estilo de la protagonista, con el espíritu del evento y con el principio de «menos es más». Y es que es muy pero que muy fácil dejarse embaucar por la emoción del momento a la que todo le parece poco…

Traje de novio:
No goza de la vistosidad o del protagonismo del vestido de novia pero la diversidad de modelos en el mercado de la moda permite hallar siempre la fórmula perfecta. Si la ceremonia es al mediodía, se aconseja, por ejemplo, traje oscuro – azul- con camisa blanca y corbata (sin chorreras románticas al estilo de Spandau Ballet). Afortunadamente las tiendas cuentan con asesores muy profesionales que ofrecerán indicaciones muy útiles a los novios. Eso sí: los únicos accesorios deberían ser el reloj y, obviamente, la alianza.

Vestuario de invitados:
Ni las madres de las criaturas ni, por supuesto, el resto de asistentes al enlace, serán las estrellas del momento por lo que deberían evitar trajes de luces demasiado llamativos o, por el contrario, fatales o fúnebres. Alegría y encanto, de nuevo, con moderación. Para ellas, por ejemplo, un vestido con chaqueta (o abrigo, dependiendo de las temperaturas) o pantalones. No a las bandas o fajas que añaden un aire de tercera edad, sí al sombrero pero solo de día. Para ellos, traje oscuro sin sombrero. Los niños, por su parte, deberían ir vestidos como tales…

Un vademecum bastante esquemático pero resolutivo que vale igualmente para las segundas nupcias. Esperamos que os haya resultado útil para contar con un par de ideas muy claras sobre el protocolo nupcial de cara a vuestro enlace…

Fuentes: matrimonio.it/ elle.it
Imagen: Pixabay.
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