TU BODA, TU TARTA.

Sabor, forma, color, coste…son muchos los factores que hay que tener en cuenta antes de elegir el dulce

que pondrá la guinda al banquete de bodas. Los invitados, además, suelen tener muchas expectativas relacionadas con el momento del corte nupcial así que tenemos que intentar que la tarta  represente claramente a los novios, que la música de acompañamiento sea la adecuada

y la escenografía con que se presenta impecable.

¿Cómo conseguirlo?:

Elige una tarta en armonía con el estilo de tu boda.
Si has elegido una temática en particular para el día de tu matrimonio, procura que todos los detalles, incluido este, giren en torno a dicho concepto. No parecería muy lógico tener una tarta estilo americano cuando el ambiente seleccionado es vintage…

Coherencia cromática.
Recuerda que los colores elegidos para este día tan señalado marcará una guía para el resto de elementos. Así que tanto la decoración floral, como los centros de mesa, tu ramo de novia o la misma tarta tendrán que seguir esa línea de estilo. Si has optado por colores claros, evita los colores brillantes y excéntricos en el pastel de bodas. Otra cosa, el dulce llega tras una comida copiosa y los comensales se sienten ya saciados, por lo que conviene evitar los tonos demasiado oscuros o poco atractivos ya que resultarán  poco apetecibles…

Tu vestido, tu inspiración.
Cualquier detalle que incluya tu vestido puede convertirse en elemento decorativo de la tarta nupcial. Inspírate en los encajes, las perlas, las cintas y lazos…etc

Originalidad:
Evita que tu tarta sea anónima, en el sentido de que resulte aséptica o poco personalizada. Aunque optes por un dulce sencillo trata de darle un toque de originalidad que sea muy tuyo…

La escenografía también cuenta:

La tarta de tu boda merece una presentación y ubicación que estén a la altura. Piensa bien en cómo quieres que se lleve a cabo la entrada, en qué tipo de soporte, con qué acompañamiento musical o luces ambientales…No dejes nada en manos de la improvisación.

Bonita pero rica.
Cierto es que el aspecto de la tarta es muy importante pero también lo es el sabor. Lo ideal es realizar alguna degustación previa a la fecha de la boda para asegurarse que todo el mundo disfrutará del dulce nupcial.

Ojo a los invitados.
Puede que entre todas las personas que vayan a compartir este día tan especial haya quien sufra alergias o intolerancias que deberías tener en cuenta para evitar cualquier inconveniencia o mala sorpresa. Procura alejarte de ingredientes de riesgo como nueces, pistachos, kiwis o almendras. Opta, sin embargo, por sabores tan aceptados como la fruta, el chocolate o la nata.

Consulta con un profesional.
Si tienes dudas no tengas problema en solicitar consejo a un profesional de la repostería. Coméntale qué te pasa por la mente, cuáles son tus ideas, qué quieres y qué no, enséñale fotos o detalles de la boda y pide una degustación del postre elegido…

Organízate el tiempo.
Para no sufrir ningún ataque de nervios por las prisas de última hora, lo ideal sería que encargases tu tarta nupcial unos 5 meses antes de la boda…Todo con tiempo se lleva mejor.

Fuente: tenutastroni.it/matrimonio.it/bodas.net
Imagen: Pixabay.
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