IMPREVISTOS.

La organización de una boda no es tarea fácil ya que existe una infinidad de detalles a los que prestar atención. Y el presupuesto puede ir engordando con una rapidez y  facilidad inusitadas. Y es que es sencillo controlar las partidas más importantes del presupuesto (restaurante, fotógrafo y catering) pero a ellas les siguen un millón más cuyo coste puede llegar a sorprender. Y mucho.

Algunos de los imprevistos que los expertos aconsejan tener en cuenta tienen que ver con el vestido de novia. Además de los accesorios, conviene recordar  que suele ser necesario aplicar algunos retoques y personalizar detalles para que quede, sencillamente, perfecto. Algunas tiendas incluyen estas modificaciones en el precio del conjunto pero muchas otras no, por lo que es aconsejable preguntar con antelación si ofrecen este servicio y a qué precio.

Las pruebas de maquillaje y peinado son otra fuente de gastos que puede adquirir gran relevancia. Generalmente se realizan con anterioridad al enlace pero cada vez más novias desean contar con un profesional in situ, el día de la boda, para refrescar el look si es necesario. Este tiempo extra no suele estar incluido en el presupuesto inicial por lo que hay que asegurarse de las tarifas que se aplican antes de su contratación.

A parte de lo que se haya previsto para el cocktail y la cena (o la comida), hay que tener en cuenta el picoteo que se suele ofrecer a lo largo de la velada para complacer a los invitados. Estos refrigerios adicionales conllevan también gastos extra que pueden incrementar el presupuesto si no se han considerado previamente.

Puede que en las facturas, tanto el organizador de bodas (si se ha contratado) como el fotógrafo o banda musical incluyan un apartado referido a las comidas. No siempre se hace, aunque se debería, ya que suelen permanecer hasta el final del evento. Probablemente sea obligatorio ocuparse de la alimentación de los proveedores pero, por norma general, es un gasto que pasa desapercibido.

Las tarifas extra que se aplican en todos los elementos que se han alquilado también merecen una atención especial. Independientemente de qué se trate, hay que valorar la posibilidad de que se incluyan gastos de aseguración (por posibles daños) o de recolocación (cuando se encargan de devolver los objetos al almacén de donde provienen). El coste adicional puede ascender a más de 100€.

Si se desea contar con alguien responsable de mantener los baños limpios y ordenados, también habrá que contemplar la aplicación de una tarifa complementaria por parte del hotel o restaurante en el que tenga lugar la boda. De la misma forma, los servicios de guardarropía suelen ir a parte y las propinas tampoco suelen figurar en el presupuesto. Lo ideal es incorporar un plus a cada concepto y  dejar en sobres individuales el efectivo que corresponde a cada proveedor con el objeto de evitar confusiones. Hay que calcular que, según el número de profesionales contratados, el total  puede rondar entre los 800€ y los 2.000€. Una cifra nada desdeñable….

Apunta todo y no dejes nada en el tintero. Es la mejor forma de evitar sorpresas!

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