DEPRESIÓN POSTBODA.

Puede sonar a locura pero la depresión postboda existe y es un mal que afecta, según algunos estudios, al 40% de las recién casadas. La web de encuentros extraconyugales, Gleeden (dedicada al público femenino), autora del informe conocido como Wedding Blues, ofrece algunos datos sorprendentes. Según este estudio, los principales síntomas son la tristeza y la angustia y sobrevienen tras la euforia del festejo nupcial. Una sensación negativa que el 50% de las mujeres encuestadas (ni más ni menos) resuelven  manteniendo una relación furtiva con otra persona.

Asimismo, indica que este declive anímico está relacionado con las altas expectativas depositadas en la boda por parte de las novias pero que no afecta a todas las futuras esposas. El análisis realizado por la web de citas distingue entre aquellas que ven el enlace como un objetivo y las que lo ven como una nueva etapa de su vida. Las primeras son mucho más proclives a experimentar este derrumbamiento emocional.

Lo que resulta evidente es que no se pueden generalizar las sensaciones por las que atraviesan las mujeres tras el «sí ,quiero» pero no es de extrañar que muchas, debido al énfasis y dedicación absolutas  vertidos en la preparación del festejo, se vean después superadas por cierta sensación de vacío cuando llega la calma, desaparecen los invitados, se quitan el vestido y todo protagonismo, y se esfuma la magia. Algunas de las mujeres encuestadas (24% del 67% que sufrió este estado de angustia) explicaban su malestar por el hecho de que sus maridos no les prestaron suficiente atención después de celebrar la unión legal. Y es que, percatarse de que casarse no cambia nada en la pareja (ni lo bueno ni lo malo)  puede resultar complicado. Algunas novias incluso pueden llegar a ver cómo esta sensación prevalece durante meses y acaben necesitando apoyo profesional.

Los expertos recomiendan, entre otras cosas, contemplar el matrimonio como punto de partida para iniciar un nuevo recorrido como pareja. También aconsejan que se conceda la importancia necesaria al viaje de novios ya que puede ejercer de puente entre dos vidas: la que tuvieron como prometidos y la que les espera como casados. Salir con amigas, mantenerse en forma, y conversar abiertamente con la pareja son otras de las recomendaciones para evitar caer en manos de la desazón.

En lo que estamos de acuerdo es en que puede ser complejo adaptarse a la vida cotidiana después de haber vivido el hechizo que supone una boda, con sus flores, su música, risas, bailes y exaltación del amor, pero eso no significa que deba terminar en infidelidad.  Tal vez la  rutina no sea una gran aliada pero también es necesaria para vivir la estabilidad de la relación, las costumbres conyugales y la complicidad del día a día. Simplemente hay que darse un tiempo para permitir que los fuegos artificiales del día de la boda se conviertan en las llamas de un relación sólida y duradera. Y después dejar volar la imaginación.

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Fuentes: mammenellarete/ infobae/bodas.net
Imagen: Pixabay

 

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