DE SU BRAZO.

Es tradición en las bodas que la novia realice la entrada en el lugar de la ceremonia por su padre, quien la acompaña hasta que el novio la recoge en el altar. Una costumbre que se remonta a tiempos antiguos en los que se consideraba que la futura esposa era propiedad del progenitor que debía entregarla a su futuro marido por medio de este ritual.

Por fortuna, los tiempos han cambiado. De hecho la concepción de la familia y de la mujer así como el significado de este acto han experimentado una profunda transformación que ha dejado atrás los matices del pasado para convertirse en una usanza nupcial más. A muchas de las novias les sigue gustando, sin embargo, mantener este momento tan emotivo pero ni siempre es posible ni todas desean participar de formalismos que consideran anticuados.

Puede darse el caso, por ejemplo, de que el padre haya fallecido o simplemente la relación con él sea fría y distante o que sea hija de una madre soltera.  También es posible que no entre dentro de sus propios principios formar parte de una escena que tiene sus orígenes en una visión machista de la mujer. Por todos estos motivos, en las bodas no siempre la futura esposa entra del brazo del padre. Ya no.
Una posibilidad es hacerlo del brazo de la madre, ya que es algo original y diferente pero que también permite homenajear a la persona que ha estado a tu lado desde el principio de tus días. De igual manera, puede elegirse a otra figura femenina que sea importante en tu vida como puede ser tu abuela o, por qué no, ambas.

Si tu idea es recurrir a un acompañamiento masculino, además del padre, también puedes compartir el momento con un hermano, tío o abuelo o algún otro hombre de la familia que haya estado especialmente presente a lo largo de tu infancia y juventud. Ofrecerles la oportunidad de protagonizar la entrada nupcial será, sin lugar a dudas, un auténtico honor para cualquiera de ellos. Aunque, otra hermosa opción, es la de pedírselo a tu hijo. No puede haber nada más emotivo que caminar hacia el altar de la mano de tu retoño…Y si tienes más hijos, siempre puedes ir del brazo de uno o dos de ellos y permitir que el resto cubra de pétalos tus pasos o lleven los anillos.

Para originalidad, sin embargo, está la de hacer acto de presencia con una mascota. Nadie duda de que es uno más de la familia y adoras su pelo suave, sus expresiones y su forma de saludarte cada vez que te ve. Así que si lo que quieres es impactar a tus invitados y ofrecer un papel estrella a tu perro o gato, ¿por qué no hacerlo en este día tan importante? Desde luego les dejarás con la boca abierta…

Y siempre están las más atrevidas que son capaces de soportar el peso de todas las miradas ellas solas. Son las que prescinden de cualquier compañía y hacen una entrada en solitario. Esta fórmula resulta impactante porque no suele ser lo habitual y crea una gran expectación. De modo que si eres una mujer independiente y muy segura de tí misma, ¡no descartes esta posibilidad!

En la actualidad se rompen moldes y tradiciones, se generan expectativas y se sorprende, se renuevan costumbres y se ponen patas arriba. Opciones hay tantas como novias, porque cada una es única e irrepetible y cualquiera que sea la forma que cada una elija para realizar su entrada será, sin duda alguna, de lo más especial y mágica.



Fuentes: bodascondetalla/leitv.it/matrimonio.com
Imagen: Dreamstime.

 

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