¿CONFETTI O CHOCOLATE?

En los últimos años está aumentando la exigencia de personalizar la propia boda hasta límites insospechables. Y así, muchas parejas dedican cada vez más tiempo a estudiar con atención cada componente de la celebración para que nada quede en manos del azar y cada detalle sea representativo de su historia, su personalidad y sus gustos.

La gestión del post-banquete no queda fuera de este análisis meticuloso. Del clásico lanzamiento de confetti, ingrediente ineludible de cualquier enlace hasta no hace mucho, se está pasando a la introducción de novedades muy diversas en las que los novios buscan compartir con los invitados pequeños momentos de complicidad y les rinden pequeños homenajes gastronómicos…y otros que no lo son tanto…

Por ejemplo, uno de los que está adquiriendo cada vez mayor fuerza es el del rincón de los cigarros que consiste en disponer  un lugar en el que los fumadores puedan disfrutar de su momento pero también experimentar algo distinto. Para ello se ofrece un amplio abanico de muestras de tabaco de diferentes países para que los invitados puedan probar especialidades tabacaleras desconocidas cuando acuden a este particular ángulo de relax.

Es también cada vez más famosa la costumbre de incluir una mesa del chocolate. Es decir, una degustación de una gran variedad de chocolates en honor a este preciado y aromático dulce. Las posibilidades son infinitas: desde el clásico fundente (quizás del 99% de cacao, como guiño a los más puristas) hasta los especiados, aromatizados, combinados con otros ingredientes o típicos de determinadas regiones que sean representativas para la pareja.

Otros muchos optan por incluir en su repertorio nupcial el singular carro de los licores, en el que se reúnen toda una serie de brebajes varios para que los invitados puedan servirse libremente. No suelen faltar los tradicionales ron y  whiskey y, a veces, se incluyen rarezas de lo más exclusivas como el Dalmo escocés o el Jura 40 (del que solo hay 98 botellas en el mundo). Aunque no hay que llegar tan lejos ya que es posible ofrecer múltiples opciones de licores si se recurre a variedades de  brandy, anís, armagnac o cointreau, por mencionar algunos.

Lo cierto es que ideas hay muchas y son tantas como parejas con imaginación. Cualquier oportunidad para agasajar a los invitados de forma original es una ocasión para crear un ambiente cómplice entre los novios y los invitados. Y, por supuesto, puede también marcar tendencia. Al fin y al cabo las modas siempre tienen un origen…¿será tu boda ese punto de partida?

Fuentes: matrimonio.it/ platinumvip/
Imagen: Pixabay

 

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